Una gran bestiesa capgira allò que crèiem lògic
Tot fent evident
Que per un moment
Ens en sortim
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Éste ya era el tercer sábado que se pasaba encerrado en la cocina intentando hacer un buen caldo de Navidad, y la verdad es que la sensación no era mejor que los dos días anteriores.
Notaba que poco a poco le estaba superando la situación. Sudaba, y no era por el vapor que desprendía la olla enorme.
Nada más pensar en la pasta que llevaba tirada, y los tres valiosos días de descanso hipotecados, se ponía de los nervios…
La tradición de rotar el encargo de hacer la escudella de Navidad empezó el año en que faltó mi madre.
No recordaba quién tuvo la brillante idea, pero este año ya no había podido escabullirse de la responsabilidad. "¡Le toca al pequeño, le toca al pequeño, le toca al pequeño!". Y él era el pequeño, es lo que hay…
Nunca le había gustado cocinar.
Y eso que tenía amigos que sobresalían y te sorprendían con platos originales buenísimos.
Recordaba la fondee dentro del pan de payés mítica, o los níscalos con puré de patata y huevos… y tantas otras recetas antológicas.
Pero que quieres hacer, él no encontraba relax entre los fogones… En realidad encontraba más bien estrés.
Y ahora, a menos de 10 días en Navidad, toda la familia esperando la sopa de galets del pequeño, y él aquí, derrapando, y viendo que quizá debería comprar un brik del Bonpreu para salir del paso.
Nada, nada, ni hablar del Bonpreu… qué vergüenza…
Va, muchacho, cálmate y piensa. Es un puñetero caldo.
Lo conseguirás.
Y por suerte, le vino una chispa de luz.
Cogió el móvil, y fue directo al chat de Familia.
Con los dedos sin destreza de un buen boomer, tecleó:
- Mayday, mayday, mayday, aquí el papa en la cocina pidiendo ayuda, papa en la cocina pidiendo ayuda, papa en la cocina pidiendo ayuda, cambio.
Pasó unos segundos interminables pendiente de la pantalla del chat… Por suerte, la pequeña estaba conectada, como casi siempre. Y el mensaje tranquilizador "Escribiendo" apareció enseguida.
- Aquí Perla Negra, Perla Negra, Perla Negra. Rebut el mayday papa a la cuina. Que et passa guapo? Ja has cremat la cuina nova? 🙂 Canvi.
Lo de Perla Negra era un juego con la pequeña, desde que hicieron juntos las prácticas de radio para el PER, ya hacía unos años…
Menos mal que tenía ayuda, ya empezaba a cambiar el sudor por la sonrisa.
- Hola Perla Negra. ¡Qué va, peor! No consigo que el maldito caldo de Navidad me salga decente.
La mujer salió al corte, también a la velocidad boomer, que requiere un ratito para la redacción del mensaje.
- Ya te lo decía que te dejaras ayudar, hombre. ¿Qué te ocurre? Si sólo hay que hacer el caldo y unas albóndigas bien rellenas y ya está...
Todo el mundo lo encuentra fácil, tu...
- Joder, me queda amargo. No sé lo que hago pero le queda un regusto horroroso. Nada que ver con lo que recuerdo de cuándo lo hacía mi madre.
El mayor se sumó a la fiesta…
- Que et passa, que no te'n surts, campió? Vinga, home, que tu pots. Pregunta-li al ChatGPT que fas malament… 😀
La pequeña al quite:
- Pues yo ya lo he mirado, y hay cosas que seguro que no estás haciendo bien…
¿Cómo por ejemplo?
- Por ejemplo poner los ingredientes con agua fría… seguro que primero has calentado el agua…
- Pues sí, como con la pasta…
- ¡Pues mal! Hay que echar todo con agua fría… así el gusto queda mejor… Parece que si no los poros del producto se cierran y no suelta el gustillo…
- Ahhh
- ¿Y los trozos de carne y verduras como los has hecho?
- Mujer, pues lo suficientemente grandes para poder retirarlos fácilmente al final.
- ¡Ves, todo mal! Los tienes que hacer pequeños, después ya los colarás, ¡perezoso!
- Vaya, no acierto ni una…
- Y debe enfriarse rápido, o crecen no sé qué bacterias y lo estropean.
- Ya te digo yo… ni una… Yo lo dejaba reposar en la olla…
Y el mayor añade:
- Tonterías, todo esto.
- ¿Ah si? ¿Y tú cómo lo harías?
- Tienes que hacerlo disfrutando, con ilusión. Nosotros cuando cocinamos con los chavales, el proceso es una fiesta. Y al final está buenísimo. Como decía Cruyff… salir y disfrutar…
- Entiendo… algo de emoción positiva.
Y la voz de la experiencia femenina lo remata:
- Hagámoslo juntos. El domingo ya estaremos todos en casa, no? Pues hagámoslo juntos. Entre los consejos de una y la energía positiva del otro, ya lo tendremos.
- Bien pensado, será el inicio de la fiesta.
- ¡Lo petaremos!
Y llegó la comida esperada, el momento crítico, con todos los platos humeando.
La mesa con un blanco mantel navideño, decorada con estrellitas brillantes doradas y velas rojas consumiéndose, era el marco perfecto.
- Pues no está mal, el caldo… vaya con el pequeño. ¿Ahora te gusta cocinar?
- No mucho, la verdad.
¿Y pues?
- Me he dejado ayudar.
- ¿Por quién? ¡Esto es trampa!
Miró con complicidad a los de casa, mientras decía, sonriendo:
- Por el ChatGPT y por Cruyff.

Molt be noi, com sempre