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Repasando la història del tercer camí, vemos que la actitud de Martí es la ideal para la innovación.
Tiene curiosidad, se arriesga y obtiene un buen resultado.
El tema del riesgo es algo distinto para una empresa que para una persona.
Cuando una empresa toma riesgo, arriesga su dinero.
Cuando una persona toma riesgo cogiendo un nuevo camino, al menos se juega su reputación en la empresa, o sea, la posibilidad de un ascenso.
No existe innovación sin aventura, sin riesgo.
El resultado de un tercer camino puede no valer nada, pero si uno cree en una idea, debe atreverse a exponerla, insistentemente, como Martí.
No he contado lo que le pasó a Marti al cabo de un tiempo.
De noche y con sigilo, alguien le robó todas las joyas.
Una innovación puede ser copiada, robada, y el copiador puede que tenga más habilidad para ponerla en el mercado.
Hace ya un montón de años, un investigador de una universidad americana desarrolló la idea de una interfaz de usuario basada en ventanas. La idea fue tomada por RankXerox, después la desarrolló Apple, y al final los que se hicieron ricos fueron los de Microsoft.
Apple ha sabido reenfocar el negocio vendiendo los productos como un distintivo de pertenencia a una clase social, lo que también es innovador, y ha recuperado terreno.
Un buen vendedor vende el humo como una innovación si es necesario, sobre todo si el vendedor es innovador en la venta.
De todas formas también es cierto que han tenido el acierto de innovar en los productos tecnológicos, y los demás los copian a menudo.
