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"On and on the rain will say
How fragile we are”
La evolución del clima, una vez fracasadas las medidas de los años 20, había traído unas consecuencias permanentes para la vida en el planeta, pero también para la robótica. La tecnología más extendida se basaba todavía en el silicio, y necesitaba una refrigeración permanente para su funcionamiento. El consumo de energía asociado a la tecnología era altísimo, a pesar de los esfuerzos para reducir constantemente su consumo.
Todos los humanos que dependían de él, actualmente 219, hubieran quedado desatendidos. No entendía las burlas de los humanos responsables del centro, cuando les había dicho que había pasado un rato muy estresado. De los 219 que cuidaba en el centro SunSet, 23 estaban en la etapa de fin de vida y en 14 de ellos hacía más de 128 días que nadie se interesaba por ellos. No sólo sin ninguna visita al centro, sino ningún tipo de comunicación electrónica, revisión del estado, ni nada. De estos 14 enfermos, 8 estaban conectados a distintos sistemas de mantenimiento vital, como respiradores, alimentación parenteral...
De repente se oyó una explosión en lo alto del edificio. Inmediatamente, los sistemas de extinción automática apagaron el fuego, que se había originado en el motor del acondicionamiento climático del centro. El análisis de impacto fue preocupante. El aumento de la temperatura del centro treparía rápidamente, si no se tomaban medidas urgentes. El edificio decidió enfocar toda la energía a los sistemas alternativos de clima, desconectando los enchufes de recarga.
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A las 21:54 se produjo una explosión en la azotea en el sistema de acondicionamiento climático. Se apagó el incendio a las 21.57. Se puso en marcha el nuevo equipo a las 3.05, una vez reparado. Se desconectó la electricidad superflua a las 21:58h para desviar la energía al sistema alternativo.
A las 21:59 el paciente Heribert Gómez Fernández, murió fruto de un paro cardio-respiratorio. El médico certificó la muerte a las 22:24 h. Fue trasladado al tanatorio municipal. No pudo notificarse la muerte a ningún familiar ni persona de contacto.
Gracias a la unidad CARE, los partes se leían con rapidez, y los errores de hace unos años, cuando tenía dos equipos de 4 enfermeros para cubrir las noches, habían terminado.
¡Qué gran compra que hice! -pensó.
